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  • Cepal: Países de la región deberían invertir 6,2% del PIB anual para satisfacer demandas de infraestructura

    Cifra resulta de aplicar la trayectoria de la inversión a las necesidades esperadas de infraestructura y asume una repetición del patrón histórico de inversiones de los países.
     
    Los países de la región deberían invertir 6,2% anual de su Producto Interno Bruto (PIB) –unos US$320.000 millones- para satisfacer sus demandas de infraestructura en el período 2012-2020, según nuevas estimaciones dadas a conocer este lunes por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), y que consigna La Tercera.
     
    Así lo señala un estudio del organismo de las Naciones Unidas preparado por la Unidad de Servicios de Infraestructura de la División de Recursos Naturales e Infraestructura de la Cepal.
     
    En el reporte la Cepal presenta la base de datos de inversiones en infraestructura económica en América Latina y el Caribe, 1980-2012 (EII-LAC-DB, según sus siglas en inglés), que recoge y sistematiza las cifras por países según su origen (público o privado) y entrega una actualización de los requerimientos de inversión anual en los cuatro principales sectores de infraestructura económica (transporte, energía, telecomunicaciones y agua y saneamiento) para dar respuesta a las necesidades que surgirán de las empresas y consumidores finales de la región en el período mencionado.
     
    Fundamentos del cálculo
     
    La cifra de 6,2% del PIB resulta de aplicar la trayectoria de la inversión a las necesidades esperadas de infraestructura y asume una repetición del patrón histórico de inversiones de los países. Como tal representa una aproximación, y no una recomendación taxativa, advierte el documento.
     
    Según el informe, el promedio de 2,7% del PIB de la inversión en infraestructura observada en el último decenio muestra que la región no está invirtiendo lo suficiente. Agrega que una adecuada respuesta a los requerimientos en este campo es clave para la inserción regional en la economía global en el siglo XXI y para la calidad de vida de sus habitantes.
     
    El análisis de las cifras de la base de datos EII-LAC-DB revela una tendencia al incremento de la inversión en los cuatro sectores de infraestructura económica antes mencionados durante el período 2003-2012. El sector transporte concentra los mayores montos de inversión desde 2005, seguido por el de energía, telecomunicaciones y agua y saneamiento.
     
    Según el informe, en 2012 (último año disponible) la inversión promedio regional en los cuatro sectores fue de 3,49% del PIB. Ese año Costa Rica fue el país que más invirtió en infraestructura (en total 5,47% del PIB de inversión pública y privada), seguido por Uruguay (5,08%), Nicaragua (4,93%), Bolivia (4,47%), Perú (4,46%) y Brasil (4,10%).
     
    De acuerdo con la Cepal, las inversiones en obras de infraestructura contribuyen a incrementar la cobertura y calidad de los servicios públicos (por ejemplo, salud, educación, esparcimiento) y reducen los costos asociados a la movilidad y la logística, con lo que se mejora a su vez el acceso a los mercados de bienes, servicios, de trabajo y financieros, otorgando un entorno propicio para aumentar el bienestar general de la población.
     
    Por ello, la Comisión recalca que es necesario revisar el patrón de decisiones de inversión para orientarlo hacia nuevas infraestructuras que acompañen el camino a la igualdad, con sostenibilidad e inclusión.
     
     
    Fuente: Latinomineria.com
  • El desmonte de las térmicas golpearía hasta en 0,3% el PIB

    Según Fedesarrollo, el obligar a que la nueva inversión se haga con baja rentabilidad generaría una pérdida de valor presente de US$10.570 millones.
    En medio de la política del Gobierno Nacional de no otorgar nueva contratación de exploración y producción de petróleo y gas, el sector se reunió en Barranquilla para hablar de sus retos y oportunidades en este contexto.
     
    En el marco del evento, expertos y actores de la industria discutieron cómo puede el sector aportar en este camino propuesto y mantener su operación en marcha. Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, señaló que hay cuatro riesgos a la baja en la economía colombiana. Por ejemplo, podría golpear en hasta 30 puntos básicos el PIB nacional, según un estudio de la entidad.
     
    Dentro de estos riesgos están los efectos en los balances fiscal y externo; los sobrecostos en actividades productivas por excluir el gas de la matriz eléctrica; el factor tecnológico por el costo y velocidad de la adopción de nuevas tecnologías, y por último el costo de reemplazo desde la oferta.
     
    Cabe destacar que uno de los consensos de los panelistas participantes en el Segundo Gran Foro de la ACP es que el país debe avanzar con recursos existentes de hidrocarburos, a la vez que incrementa la permeación de energías renovables no convencionales.
     
    De hecho, María Fernanda Suárez, country manager de Accenture, señaló que el camino debe ser una transición que incluya todas las tecnologías y no excluya algunas. Esto para mantener los ingresos y la autonomía energética.
     
    Ahora bien, uno de los puntos presentados durante la jornada, fue el impacto económico de una transición acelerada. Mejía presentó algunas conclusiones del estudio “Transición energética en Colombia: política, costo de la carbono neutralidad acelerada y papel del gas natural” que plantea un fuerte impacto sobre el Producto Interno Bruto (PIB) del desmonte de las centrales de generación térmica.
     
    Esto teniendo en cuenta que en días pasados el presidente Gustavo Petro dijo que se debía avanzar en el reemplazo de la energía de centrales térmicas por fuentes como la solar y eólica.
     
    Sin embargo, el efecto en la economía sería entre 23 y 27 puntos básicos de disminución en el PIB, según el estudio de Fedesarrollo.
     
    “El impacto sobre el PIB de obligar a una fracción de la nueva inversión a realizarse bajo condiciones de baja rentabilidad y confiabilidad para acelerar la descarbonización varía entre 0,23% y 0,27% del PIB anual, lo que implicaría US$10.750 millones de pérdida en valor presente neto hasta 2035”, afirmaba la presentación.
     
    De esta forma, el crecimiento potencial del país pasaría de 3,1% a 2,8% en un horizonte de siete años.
     
    Cabe recordar que las centrales de generación térmicas son uno de los principales consumidores de gas natural. De acuerdo con datos de Naturgas, 23% del energético es usado para la generación de electricidad, siendo el segundo mayor sector consumidor.
     
    De hecho, Alejandro Casta, director de Andeg, explicó que las térmicas pueden llegar en un fenómeno del Niño a representar un 60% del consumo. Estas plantas brindan confiabilidad al sistema, dado que están en capacidad de ingresar a este, para apoyar cuando la hidrología es menor y las hidroeléctricas generan menos.
     
    Adicionalmente, el cambio de la infraestructura de generación a gas y carbón por otras tecnologías, como la eólica sería costoso. El estudio de Juan Benavides para Fedesarrollo muestra que el reemplazo de tecnologías para mantener el volumen de generación costaría $163 billones o US$38.900 millones hasta 2035.
     
    Por Daniela Morales Soler para Portafolio
  • Gremios proponen estrategias de reactivación económica tras retroceso del PIB

    Diferentes sectores de la economía aseguraron que el Gobierno debe establecer mecanismos con el sector privado para frenar la desaceleración.
    El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), presentó este 15 de noviembre el dato del comportamiento de la economía colombiana en el tercer trimestre del 2023, arrojando que el producto interno bruto (PIB) de la Nación cerró en un -0,3 %.
     
    Aunque el PIB nacional no se encontraba en números rojos desde 1999, diferentes analistas y sectores previeron resultados parecidos ante la desaceleración que el país ha estado experimentando a lo largo del año.
     
    Uno de los sectores que no tardó en reaccionar ante la cifra que arrojó el Dane fue la Andi, la agremiación de empresarios e industriales de Colombia, calificando esta situación como "muy preocupante", pidiendo, además, impulsar una estrategia de crecimiento económico "concreta".
     
    "Este escenario complejo, no solo de desaceleración, sino ya de decrecimiento, debe poner sobre la mesa, una vez más, la necesidad de que el país tome la decisión de crear e impulsar una estrategia de crecimiento económico potente y concreta, que reúna a todos los sectores económicos, responda a la realidad y a las necesidades del país y que se proyecte en el corto, mediano y largo plazo", comentó el presidente de la Andi, Bruce Mac Master.
     
    El dirigente gremial agregó: "es necesario que se den las condiciones que permitan fortalecer la confianza para emprendedores e inversionistas en Colombia, que son quienes pueden generar nueva actividad económica en el país. Así mismo, vemos necesario que se reactiven y promuevan proyectos hoy detenidos entre el sector público y el empresarial, en ámbitos como el de la infraestructura, la salud y lo minero-energético".
     
    Otra asociación que emitió su consideración fue la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), la cual, a través de su presidente, Jaime Alberto Cabal, propone que el Gobierno Nacional convoque al sector privado para "construir un plan de choque que mitigue una posible recesión económica".
     
    "Es urgente aunar esfuerzos para que el país no caiga en una situación económica insostenible, toda vez que los tres sectores con los peores resultados fueron la industria, la construcción y el comercio, que son precisamente los grandes generadores de empleo y grandes aportantes al PIB", comentó el presidente de Fenalco.
     
    Por parte de la Asociación Colombiana de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Acopi), se propone que el Banco de la República haga una revisión de las tasas de interés para que el sector empresarial pueda tener un panorama más favorable para la inversión.
     
    "Son preocupantes los resultados de crecimiento económico, en el cual aporta de manera significativa el sector manufacturero, que representa más del 10 % del tejido empresarial formal", resaltó Rosmery Quintero Castro, directora ejecutiva de Acopi.
     
    De igual manera, la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), la cual representa a uno de los sectores más afectados por la desaceleración económica en lo corrido del año, manifestó que la venta de viviendas ha sido un factor determinante en sus resultados en el tercer trimestre del año.
     
    "La construcción fue el sector que presentó la caída más importante, con un decrecimiento del 8 % frente al tercer trimestre del 2022, que se explica por las contracciones del 5 % en edificaciones y del 15 % en obras civiles", señaló Guillermo Herrera, presidente ejecutivo de Camacol.
     
    Por Portafolio
  • Índice de Precios del Productor en Colombia subió 3,79 %

    La mayor contribución al IPP de la Producción Nacional fue Minería con una variación de 17,22 %. El Índice de Precios de la Oferta Interna registró un incremento de 1,83 %.
     
    El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) informó que el Índice de Precios al Productor de la Producción Nacional (IPP-PN) para marzo de 2015 registró una variación mensual de 3,79 %.
     
    Por su parte, el Índice de Precios de la Oferta Interna en marzo de 2015 registró un aumento de 1,83 %.
     
    PRODUCCIÓN NACIONAL
     
    El sector que registró la  mayor contribución positiva fue Minería con 2,58 %, mientras que su variación fue de 17,22 %.
     
    Le siguen Industria que contribuyó 0,85 % registrando un aumento de 1,21 % y Agricultura, ganadería y pesca con una contribución de 0,36 % (variación de 2,47 %).
     
    Las subclases que presentaron las mayores contribuciones positivas a la variación, fueron: aceites de petróleo (23,32 %), hulla (9,57 %) y papas (28,25 %).
     
    Sin embargo, los principales aportes negativos provinieron del café (-8,64 %), gasolina motor mezclada con etanol (-5,80 %) y tomates (-21,40 %).
     
    En lo corrido del año hasta marzo, el IPP de la producción nacional registró una variación de 0,44 %.
     
    OFERTA INTERNA
     
    Industria fue el sector que registró la mayor contribución positiva a la variación con 1,65 %, seguido por Agricultura con 2,20 %.
     
    Las subclases que presentaron las mayores contribuciones positivas a la variación fueron: Papas con 28,25 %, Aceites de petróleo con 8,15 % y Gasolina para automotores con 4,37 %.
     
    Los principales aportes negativos se encuentran en: Café (-8,64 %), Gasolina motor mezclada con etanol (-5,80 %) y Tomates (-21,40%).
     
    Por otra parte, el Índice de Precios de la Oferta Interna en lo corrido de 2015 hasta marzo presentó una variación de 2,45 %.
     
    CAMBIO METODOLÓGICO
     
    El Dane venía publicando hasta diciembre de 2014 una serie oficial de Índice de Precios de la Oferta Interna.
     
    Sin embargo, desde enero de 2015 se publicó el rediseño del IPP.
     
    Este cambio metodológico implicó la publicación de un nuevo índice denominado IPP de la Producción Nacional el cual difiere del anterior denominado IPP Oferta Interna.
     
    Este nuevo índice tiene otras características como el cambio en el período base de comparación (diciembre de 2014) y una nueva canasta de actividades económicas.
     
    Debe tenerse en cuenta que el IPP Oferta Interna no ha dejado de ser publicado y quienes venían usándolo tradicionalmente pueden seguir tomando la serie empalmada para los fines que se estimen convenientes.​
     
    Fuente; Portafolio.co
  • Petróleo: ¿Cómo debería ajustarse la economía colombiana?

    Plataforma de StaoilPlataforma de StaoilFedesarrollo indica que los bajos precios del petróleo obligan al país a realizar un ajuste ordenado y gradual. Conozca cuáles son esos tres frentes de trabajo que recomienda la entidad al Gobierno.
     
    La pronunciada caída del precio del petróleo transformó el panorama macroeconómico del país. Los analistas especializados hablan de un cambio radical en los ‘fundamentales’ de la economía.
     
    El desbalance económico, que se refleja en el descarrilamientos del déficit de cuenta corriente que superó el 5 % del Producto Interno Bruto (PIB) en 2014 y se proyecta superior a 6 % en 2015, no ha podido ser corregido de manera automática.
     
    Si bien el Gobierno cuenta con herramientas y mecanismos como la flexibilidad cambiaria, la regla fiscal y la estabilidad financiera, las autoridades económicas siguen buscando soluciones.
     
    Lo anterior llevó a Fedesarrollo a plantear las acciones que deben llevarse a cabo para lograr un ajuste gradual y ordenado.
     
    Las tres claves son: incrementar los ingresos tributarios, controlar el crecimiento del gasto público y diversificar la oferta de productos exportables.
     
    OCASO DE LA BONANZA DEL SECTOR PETROLERO
     
    Entre 2006 y 2013, el PIB creció 0,9 puntos porcentuales más por año debido a los elevados precios del crudo y al aumento en las ventas externas minero-energéticas.
     
    Este crecimiento económico sólido estuvo acompañado por la expansión de la inversión privada, flujo considerable de divisas y generación de ingresos públicos.
     
    Las siguientes cifras demuestran lo anterior.
     
    Las exportaciones de petróleo y sus derivados pasaron de representar el 26 % de las exportaciones totales en 2006 a un poco menos de 53 % durante el período 2011-2014.
     
    Los impuestos y las utilidades de Ecopetrol significaron casi 20 % de los ingresos de la nación en 2014.
     
    Pero, ¿qué pasó?
     
    En junio de 2014, sin que los mercados lo anticiparan, el precio del petróleo comenzó a caer rápidamente.
     
    En un lapso de seis meses, las cotizaciones de un barril de crudo alcanzaron valores mínimos de los últimos cinco años.
     
    Los analistas esperan que en el mediano plazo la oferta mundial de crudo se mantendrá en niveles altos, pues la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) no va a reducir su cuota de mercado, mientas que la demanda de crudo convencional ha ido decreciendo con la aparición de fuentes alternativas de energía.
     
    A lo anterior hay que sumarle que las proyecciones alrededor del crecimiento económico de las principales economías se mantendrán a la baja.
     
    Los precios eventualmente podrán recuperar parte del terreno perdido, pero será complejo que vuelvan a marcar cotizaciones de la época del ‘boom’.
     
    Ante este escenario, Fedesarrollo presentó el panorama macroeconómico que le espera al país ante la nueva realidad petrolera.
     
    NUEVOS ESCENARIOS
     
    El choque de precios del petróleo sí tendrá un impacto permanente sobre la inversión en el sector, que se ha empezado a percibir desde finales del año pasado.
     
    En línea con lo anterior, Fedesarrollo espera un recorte sustancial en la producción futura a través de la menor exploración y el bajo desarrollo de nuevos campos.
     
    El volumen de producción se mantendría por encima del millón de barriles en 2015,  pero el impacto de los menores precios sobre la producción de petróleo del país se vería a partir de 2016, cuando se iniciaría un descenso.
     
     
     
    En el frente fiscal, la entidad espera una sustancial reducción en los ingresos provenientes del sector minero-energético a través de menores impuestos, regalías y dividendos.
     
    Para 2015, se estima una caída asociada a los menores ingresos por la renta de este sector, que pasarían de 2,4% del PIB en 2014 a 1,2% del PIB en 2015 y a niveles del orden de 0,8% del PIB a partir de 2016.
     
    La caída de los precios de petróleo ha de­teriorado significativamente el balance externo del país.
     
    El saldo de balanza comercial ya venía registrando un deterioro persistente a lo largo de los últimos cuatro años, como consecuencia de un incremento sustancial de las compras externas del país.
     
    Dicho quebranto se aceleró de manera drástica en 2014, en respuesta a la caída en el valor de las exportaciones petroleras en el cuarto trimestre del año.
     
    Como resultado de esto, el déficit de cuenta corriente pasó de representar el 3,2% del PIB en 2013 a ubicarse en 5,2% en 2014, la cifra más alta de los últimos 15 años.
     
    Para 2015 Fedesarrollo proyecta que el déficit de cuenta corriente alcanzaría el 6,5% del PIB.
     
     
     
    A lo anterior debe sumarse el menor crecimiento de América Latina y la expectativa de una menor liquidez mundial si la economía de Estados Unidos sigue recuperándose.
     
    ¿CÓMO AJUSTAR LA ECONOMÍA?
     
    El primer ajuste requerido tendrá que venir del frente fiscal.
     
    El gobierno ya anunció un aplazamiento de gasto en 2015 para compensar parcialmente la caída en la renta petrolera.
     
    Además, se está evaluando una reforma tributaria para sustituir dichos ingresos en el mediano plazo con el fin de cumplir con los límites establecidos por la regla fiscal.
     
    En segundo lugar, se hace indispensable modificar la composición del crecimiento económico desde la demanda interna hacia una mayor dinámica de las exportaciones.
     
    Para ello, la devaluación de la tasa de cambio permite que sectores diferentes al petrolero se hagan más competitivos, logrando así una mayor diversificación de la canasta exportadora del país.
     
    Lo anterior puede tomar tiempo porque las exportaciones hacia países ve­cinos se encuentran estancadas y la recuperación de las exportaciones hacia las economías desarrolladas no va a compensar fácilmente la caída de los precios del petróleo.
     
    Sin embargo, sí se espera que la canasta exportadora del país se haga menos dependiente de las exportaciones petroleras y que, con el progresivo crecimiento de las exportaciones diferentes a las de pro­ductos básicos, el saldo de la balanza comercial se haga menos deficitario.
     
    De igual forma, una reducción de las importaciones del país, en respuesta a la moderación en el crecimiento de la demanda interna y a la mayor tasa de cambio, permitirá aminorar el déficit de cuenta corriente.
     
    En el frente monetario, Fedesarrollo no considera con­veniente un cambio en la postura de política de la Junta Directiva del Banco de la República en los próximos me­ses.
     
    En particular, un aumento en las tasas de interés no se justificaría pues los aumentos recientes en los precios obedecen a factores puntuales relacionados con la oferta de alimentos y, lo más importante, las expectativas de inflación se mantienen dentro del rango meta de inflación establecido por el Banco.
     
    Por su parte, una reducción en las tasas de interés para estimular la demanda interna podría, en la coyuntura económica actual, agravar la situa­ción de las cuentas externas.
     
    Fedesarrollo ha estimado que la desaceleración económica llevará el crecimiento del PIB a 3,5% en 2015 y a 3,7% en 2016, cifras se destacan en el contexto latinoamericano.
     
    CONTEXTO ACTUAL DEL MERCADO GLOBAL DE PETRÓLEO
     
    En años recientes, el mercado mundial de petróleo ha experimentado cambios en su estructura por cuenta de nuevas tendencias en la oferta y demanda global del crudo.
     
    Estas nuevas tendencias, tales como la potencialidad de desarrollo de actividades de exploración y producción de recursos no convencionales, el rápido crecimiento y estabilidad en las fuentes de oferta, la mayor eficiencia energética en los vehículos ligeros y las regulaciones pro emisiones limpias, han permitido que el mercado transite hacia una estructura mucho más competitiva.
     
    Lo anterior se evidencia, entre otras cosas, en la falta de coordinación en la postura de los países miembros de la Opep frente a su política de cuotas y en el fuerte interés de Arabia Saudita de limitar el desarrollo de los recursos no convencionales en un intento por mantener su poder en el mercado mundial de petróleo, el cual se ha visto amenazado por la escalada en la producción estadounidense.
     
    En la coyuntura de la crisis financiera global de 2008, el precio del petróleo se desplomó hasta niveles muy cercanos a los 40 dólares, y sólo hasta 2011 los precios se recuperaron a los niveles previos a ese periodo de turbulen­cia.
     
    Desde enero de 2011 y hasta junio de 2014, el precio promedio del barril de petróleo Brent osciló alrededor de los 110 dólares mientras el WTI fluctuó alrededor los 96 dólares por barril.
     
    Desde la tercera semana de junio de 2014 el mercado mundial de petróleo experimentó una descolgada en los precios internacionales de referencia que se mantiene hasta hoy.
     
    PROYECCIONES DE MEDIANO Y LARGO PLAZO
     
    Los escenarios de precios presentados por Fedesarrollo se apoyan en las proyecciones de la Agencia Internacional de Energía (EIA).
     
    Entre 2014 y 2035, el escenario de referencia asume una tasa promedio de crecimiento económico del orden del 3,5% anual, con las economías OCDE creciendo al 2,1% y las emergentes a un 4,6%.
     
    En este escenario, tanto la producción mundial de petróleo como el consumo mundial en 2035 ascienden hasta 110,9 millones de barriles diarios.
     
    En el escenario de precios altos, la cotización de petróleo WTI cae hasta $70,00 dólares por barril en 2016, mientras que la del Brent alcanza los $74,00 dólares.
     
    A partir de ese año, ambas cotizaciones presentan una tendencia al alza que las lleva hasta los $127,77 y $129,77 dólares por barril, respectivamente, en 2035. 
     
     
    Fuente: portafolio.co
     
  • Por alza del dólar, PIB del país vale menos en 2015

    Colombia cayó un puesto en el escalafón de las economías por tamaño, al ocupar la casilla 32. El Fondo Monetario Internacional bajó a 3,4% su proyección de crecimiento del país para este año.
     
    El Fondo Monetario Internacional se sumó al grupo de quienes han reducido sus expectativas frente a la economía colombiana, pues espera que este año el crecimiento sea de 3,4 por ciento.
     
    Así lo informó ayer en su documento ‘Perspectivas de la economía mundial’, en el cual advierte que el avance global va a ser desigual, con un mejor desempeño en las economías desarrolladas y lentitud en las emergentes.
     
    Aunque un crecimiento de 3,4 por ciento es positivo en un vecindario cuyo ritmo no llegará al 1 por ciento, según las estimaciones del FMI para América Latina, si se mira el tamaño de la economía en dólares, Colombia está perdiendo terreno.
     
    Según datos del organismo, el PIB colombiano este año sería de 332.384 millones de dólares aproximadamente, frente a los 384.901 millones de dólares del 2014.
     
    El dato muestra una contracción de 13,6 por ciento, y en plata blanca son 52.000 millones de dólares menos.
     
    Esto es un efecto de la devaluación, que en lo corrido de este año va en 6,5 por ciento, y en los últimos 12 meses ronda el 30 por ciento.
     
    Y eso que las cuentas aparentemente se estarían haciendo con una tasa de cambio conservadora, de 2.396 pesos para el 2015. Hasta ayer, el precio promedio de la divisa iba en 2.480 pesos.
     
    Colombia hace parte además del combo de países suramericanos que, según el Fondo Monetario, presionó la caída en las proyecciones.
     
    Esto, por tratarse de países que son altamente exportadores de bienes básicos –específicamente petróleo en el caso de Colombia–, a lo que se le suma la debilidad en sus principales socios comerciales, que son justamente latinoamericanos.
     
    Es más, el FMI cree que ni siquiera el año entrante el país volvería al 4 por ciento de crecimiento, pues para el 2016 proyecta 3,7 por ciento.
     
    CAMBIO DE POSICIÓN
     
    De todas formas, Colombia no es el único país que se está enfriando y cuya moneda se está depreciando, con lo cual está entre los países que bajaron su posición en el escalafón mundial de economías.
     
    El país bajó del puesto 31 al 32, en un listado que sigue encabezado por Estados Unidos, China, Japón, Alemania, Reino Unido y Francia. La gran caída en este escalafón la sintió Rusia, que pasó del puesto 10 al 15.
     
    Colombia es cuarto en América Latina, pues lo anteceden Brasil, que está en el puesto 8 (era séptimo en el 2014 y su PIB en dólares bajó 19 por ciento); México, que ocupa la casilla 13 aunque su economía en dólares cayó 4 por ciento, y Argentina, que está en el lugar 21.
     
    Todo esto se produce en un escenario en el que la economía mundial crece de manera desigual una vez superada la gran crisis, en la que las avanzadas comienzan a recuperar solidez mientras que las emergentes afrontan crecientes vulnerabilidades.
     
    De hecho, el Fondo estima que el mundo crecerá 3,5 por ciento este año y 3,8 por ciento en el 2016.
     
    “Un conjunto de complejas fuerzas están modelando las perspectivas en todo el mundo”, explicó Olivier Blanchard, economista jefe del FMI al presentar los nuevos pronósticos del organismo.
     
    Las economías avanzadas, con Estados Unidos al frente, se prevé que vean fortalecida su posición a lo largo de 2015, al igual que la zona euro, que ha registrado un repunte en la segunda mitad del año pasado. De acuerdo con el FMI, EE. UU. crecerá por encima del 3 por ciento en 2015 y 2016, gracias a unos bajos precios energéticos, un ajuste fiscal más moderado y un aumento de la confianza de los consumidores.
     
     
    Fuente: Portafolio.co