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Minero - Energética

Volver a decir: ¡es la energía, estúpido!

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Fracking 6El sector minero energético debe dejar de ser vergonzante, incluso, el mismo Gobierno Nacional está obligado a generar conciencia sobre su importancia para la economía

Nada más raída que la expresión popularizada por el expresidente Bill Clinton cuando enfrentó a George Bush durante las elecciones de 1992 por la presidencia de Estados Unidos. El contexto de la frase se dio en medio de una campaña política signada por el tema de la seguridad nacional, bandera que enarbolaba el candidato republicano, al tiempo que el joven demócrata se concentró en las preocupaciones de los consumidores estadounidenses. Desde entonces, esas tres palabras mágicas: “the economy, stupid”, han sido ampliamente usadas para aterrizar discusiones peregrinas, al punto que se ha abusado de esa cita en textos y titulares de análisis económico, pues nada más claro que llamar las cosas por su nombre. En este caso, no es la economía, sino la energía.

¡Es la energía, estúpido! Es lo que se puede decir con énfasis cuando se analiza el aporte del sector minero energético al crecimiento económico de los últimos años, al punto de advertir que sin petróleo, gas, carbón, cobre, ferroníquel y la misma generación de electricidad a partir de centrales hidroeléctricas, el país simplemente no sería viable. El sector energético y minero deben dejar de lado su complejo de culpa, su actitud vergonzante y empezar a sensibilizar sobre su fundamental papel en la economía colombiana y generar conciencia de que sin su actividad extractiva e industrial, el país estaría en niveles más profundos de subdesarrollo, tal vez, sería considerada una economía de frontera y no una emergente.

Cuando se enfrentan polémicas mediáticas como la del fracking o como la trama Hidroituango, fácilmente todos los jugadores del sector toman el peligroso camino del bajo perfil sin enfrentar las consecuencias y la siembra de fake news en las redes sociales. El futuro del sistema de generación eléctrica del país depende de las grandes hidroeléctricas y la autosuficiencia petrolera de que se pueda hacer extracción de crudos con el fracking. Sin hidroeléctricas ni uso de extracción de crudos con modernas tecnologías probadas científicamente, Colombia tiene embargado su desarrollo energético.

La economía colombiana siempre ha tenido una vocación minero-energética y así lo demuestran las cifras de aporte del PIB; lo importante es hacer estas actividades con máxima responsabilidad social y ambiental. Debemos reemplazar el 100% de las reservas cada año, pues en la actualidad las de crudo están en 6,2 años y las de gas de 9,8 años, situación que no es muy optimista. En el caso del gas el consumo ha subido, y a diferencia del petróleo, además de necesitar el desarrollo técnico-comercial, se requieren los contratos de ventas, lo que lo hace más difícil. La matriz energética depende de 46% de crudo y 16% gas, con 650.000 barriles al día. No hay que repetir la historia de desabastecimiento e insuficiencia que se padeció durante los años 70 o 80 cuando hubo que importar petróleo, lo que hoy le constaría al país unos US$14.000 millones anuales. Es un hecho ineludible dejar de ser vergonzantes en temas energéticos y generar conciencia de que, si no avanzamos en técnicas modernas, responsables y sostenibles, el apagón energético puede estar a la vuelta de la esquina. Ya el fracking es una realidad y los ejercicios pilotos han sido aprobados, ahora sólo hay que garantizar que se hagan con responsabilidad máxima.

Fuente: Larepublica.co

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