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Estamos extinguiendo a las abejas y con ellas la vida como la conocemos.

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Bee 447Las abejas, aunque parezca increíble, son una de las especies vivas más importantes que existen en este diverso y complejo planeta, su función polinizadora es vital para el desarrollo y la sostenibilidad de la raza humana, y se ha estimado que el porcentaje de plantas silvestres polinizadas por animales, va desde un 78%  hasta un 94%, sin embargo  al día de hoy es considerada en  alto  riesgo de extinción y de suceder esto, podría suponer el fin de la vida como la conocemos, o incluso el fin de nuestra propia existencia.

De las abejas no solo dependen el 70% de los cultivos a nivel mundial, sino también los millones de familias que viven de estas, sin contar los miles de millones de dólares que se mueven en el sector agrícola, que dejarían de producirse anualmente. Esto en materia económica, sería un impacto gigantesco que podría desestabilizar la economía global.

Tampoco podemos dejar de lado el impacto medioambiental que tendría la desaparición de estos insectos, pues el mismo proceso de polinización que efectúan, es el responsable de muchas formas de vida vegetal, que también desaparecería en una eventual extinción de la esta especie.

La situación es preocupante, sobre todo cuando nos ponemos a ver cifras, nada más en septiembre de este año más de 500 millones de abejas murieron en Brasil, lo que correspondería a unas 6.200 colmenas aproximadamente, entre el 2016 y el 2017 el grupo de monitoreo Solatina, reportó pérdidas del 12,6% de las colmenas en Ecuador y Perú, mientras que en Chile ascienden al 56,1%, una cifra la verdad muy alarmante para el país del cono sur.

En Estados Unidos, la población de estos insectos llegó a reducirse en un 60% en el 2012, siendo el peor año para ellas, pues las cifras que se venían registrando oscilaban entre el 5% y el 10% tras la temporada invernal.

En Colombia el entorno es mucho más claro, pues un reporte entregado por la Cadena Productiva de las Abejas y la Apicultura del Ministerio de Agricultura, arrojó un crecimiento en número de colmenas en el país, pues pasamos de 88.111 en el 2012, a reportar 114.509 a finales del 2018; inclusive el presidente de  Fedeabejas aseguró que: “Impacta leer, que ha desaparecido el 45% de las colmenas y cuando esto se compara con la realidad, no se encuentra mucho asidero”; eso sí, enfatiza en que “Las abejas requieren cuidado, no porque se estén extinguiendo, sino porque son un insecto de gran valor para los cultivos; y la mejor forma de protegerlas es brindándoles mayores y mejores condiciones”.

Por otra parte, la realidad se nubla al conocer, que la Ley que buscaba proteger a la población de las abejas en Colombia, se hundió en el Congreso; esto deja a la especie sin ninguna protección jurídica en el país, cuando otras naciones si han dado pasos gigantescos en este aspecto.

Debido a esto, es que varias instituciones internacionales han prendido las alarmas y han buscado darle la importancia que merece este tema frente a la comunidad internacional, una de ellas es el Earthwatch Institute, un instituto benéfico con sede en Boston, cuyo propósito es investigar y buscar soluciones a las problemáticas ambientales más importantes del planeta, declaró en la Royal Geographical Society a las abejas, como el ser vivo más importante de la tierra. También el Servicio de Pesca y Vida Salvaje de Estados Unidos, incluyó en el 2016 a estos insectos, en la lista de especies en vía de extinción y con esto los incluye en la Ley de especies en peligro que les otorga una protección especial en este país.

El Dr. George McGavin, (Biólogo entomólogo e investigador de Oxford) afirma que: “Las abejas son esenciales para nuestra supervivencia, sin las abejas del mundo, tendríamos que cambiar nuestros hábitos alimenticios dramáticamente, tendríamos que vivir sin flores, sin frutas o sin verduras” y explica: “La simbiosis crítica entre los insectos, especialmente las abejas y las plantas con flores, ha creado una rica diversidad de vida en la Tierra". Esto nos ayuda a entender un poco más la importancia de estas.

Existen diversas razones, que se le han atribuido a la disminución que ha tenido la población de las abejas, los pesticidas, herbicidas y demás químicos utilizados en la industria agrícola, son tal vez los más importantes, sin desconocer el efecto de los parásitos Acarapis Woodi y Varroa Destructor, los cuales se plantan en las abejas y se chupan su hemolinfa, provocando que se debiliten las colmenas y no puedan hacer sus trabajos vitales. También el cambio climático ha influido en la muerte de muchas abejas, debido a que las variaciones en el clima afectan a la fisiología de estas, pues llega a desorientarlas; y así lo afirma Pau Bars, secretario de la Asociación de Apicultores de Cataluña, “Estos animales tienen los ciclos climáticos muy marcados, y si varían como ahora, eso las trastoca”.

La comunidad académica y científica, ya ha formulado algunas soluciones, como en EEUU donde se idearon el Mitezapper, un cuadro eléctrico que mata a los ácaros mediante la irradiación de calor y es efectivo en un 85%, también la Universidad del Mar del Plata, ha creado un aceite esencial de pomelo para combatirlos.

En Bruselas y en la UE, han vetado 3 pesticidas que le hacen mucho daño a las abejas y en Estados Unidos, han formulado un plan de protección, que plantea hacer que los terrenos federales, sean más agradables con estos animales; también incluye un aumento en el gasto destinado a la investigación y fomentar el uso de menos pesticidas.

Al tema de las abejas es necesario prestarle atención, los gobiernos a nivel mundial, tienen que tomar medidas al respecto pronto y nosotros como ciudadanos, tenemos que aportar con nuestro granito de arena; los apicultores y expertos en el tema, recomiendan plantar flores y dejar agua con piedras en ventanas y jardines, para ayudar a estos animales; también pueden apoyar a los apicultores de manera económica, existen páginas y fundaciones, que te permiten “adoptar a una abeja”. Este es un problema que nos involucra a todos, y a todos nos toca afrontarlo de la mejor manera.

 

Por: Juan Fernando Mojica.

Estudiante de Economía

De la Pontificia Universidad Javeriana.