updated 10:23 AM, Aug 10, 2020 America/Bogota
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“El ‘fracking’ puede ser un factor crítico en la recuperación”: ANH

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Produccion CrudoArmando Zamora, presidente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, dice que este tipo de yacimientos pueden proveer un impulso que ninguna otra industria del país alcanza. Esta conversación se da en pleno movimiento global que pide recuperación económica, pero sostenible ambientalmente.En diálogo con El Espectador, el presidente de la estatal ANH reitera que en esta forma de exploración petrolera “está nuestra primera oportunidad para extender el horizonte de la autosuficiencia petrolera”.
 
Lo dicho por Zamora llega en medio de un amplio debate a escala global sobre cómo se puede lograr una recuperación económica que vaya en línea con sostenibilidad ambiental y transformación energética y productiva. En Colombia, vale la pena aclarar que las exportaciones dependen poderosamente de las industrias extractivas. En su más reciente medición (mayo), el indicador cayó 40,3 % en la variación anual, en buena parte por el mal comportamiento de las ventas externas de combustibles.
 
¿La industria petrolera ha comenzado a tener otros aires con la actual alza de precios?
 
No lo veo así, porque la pandemia nos ha afectado a todos en el mundo por la caída de la demanda, y eso tiene implicaciones en los precios, que están a un nivel de US$40 por barril, apenas suficiente para continuar las operaciones. Pero el verdadero problema está en el balance entre oferta y demanda, en la inestabilidad en la relación entre Arabia Saudita y Rusia, y el manejo de la OPEP y Estados Unidos que hace que haya mucha incertidumbre sobre cuál va a ser la dirección definitiva de los precios. Esa incertidumbre ha llevado a que no haya financiación disponible para exploración y producción de hidrocarburos de riesgo, porque las empresas están recogiendo para ir a la fija. Ahí es donde está la verdadera crisis de nuestra industria.
 
En este panorama, ¿nosotros cómo estamos?
 
A nosotros nos toca adaptarnos a la nueva realidad, tomar medidas para disminuir el riesgo, facilitar la entrada (de las empresas) y prepararnos para ser el destino preferido en América Latina, que creo que ya lo somos. Prepararnos para recibir las primeras oleadas de inversión después del COVID-19, porque la industria necesita reemplazar reservas, aunque haya bajado la demanda. Nuestro petróleo es competitivo y tiene mercados, y somos un régimen confiable y relativamente seguro.
 
¿Cómo se ha comportado la inversión en el sector petrolero?
 
En este momento ha habido desinversión.
 
¿Qué dicen las cifras?
 
Para este año el número de pozos era de 45, llevamos perforados siete y esperamos que se alcancen entre 12 y 15. Todos los pozos previstos para este año se les ha permitido aplazarlos para el próximo o el siguiente a ese. En sísmica estaban previstos 1.200 kilómetros y apenas vamos en 161, y se aspira a llegar a 600 kilómetros, que es muy bajo. En la inversión en desarrollo también se les ha permitido (a las empresas) aplazarla para 2021. Para este año se esperan en contratos de Ecopetrol entre US$400 y US$500 millones, y de la ANH entre US$200 y US$300 millones. Esto no se compara con las épocas cuando era de US$2.000 millones.
 
¿En cuánto han caído esas inversiones que se proyectaban antes de la pandemia?¿Qué significa en materia de reservas?
 
Hay reservas ya descubiertas para atender la demanda. Donde se pueda producir a un costo menor, tiene posibilidades de recibir inversión, y ahí estamos nosotros. Todavía tenemos una estructura de costos que es competitiva y podemos aspirar a que algo de esos recursos lleguen al país. Porque hay grandes prospectos en los yacimientos no convencionales (fracking o YNC) y en el off shore. Ahí las empresas grandes siguen interesadas por nuestro régimen, nuestro ambiente de inversión y por la materialidad de esos recursos que ya están descubiertos, solo falta hacer la evaluación. Están descubiertos el gas y el petróleo del Caribe colombiano y los no convencionales en el Magdalena Medio y Ranchería (Cesar). Solo falta darles viabilidad a esos proyectos si se resuelve, en los no convencionales, los temas ambiental y social. En el off shore simplemente es cuestión de tiempo.¿Cómo podría comportarse la producción petrolera y de gas teniendo en cuenta los efectos de la pandemia y de precios bajos?
 
En el Marco Fiscal de Mediano Plazo hay una proyección para que este año se tenga una producción de menos de 800 mil barriles-día. Ya se ha tocado fondo y se han tomado las medidas para seguir operando y se han dado alivios a la industria. Tenemos como 200 solicitudes de auxilios y entramos en recuperación, que va a ser lenta porque mucha inversión se aplazó para el año entrante.
 
¿Esos alivios cómo se manifiestan en cifras?
 
Los alivios son tres: reducción de garantías, aplazamiento de inversiones y un posible aplazamiento del pago de derechos económicos, pero como los precios ya se recuperaron no hubo necesidad de utilizarla. El principal impacto ha sido el aplazamiento en las inversiones, que se recibieron solicitudes por US$336,7 millones y reducción en las garantías donde el monto inicial fue por US$96,7 millones.
 
Esos alivios, ¿cuántas reservas petroleras pudieron salvar?
 
Atrasan la recuperación de reservas, pero esperamos recuperarlas en 12 meses. El Ministerio de Hacienda sacó un incentivo tributario para que las inversiones que se realicen se les permitan aplazar el pago de los impuestos.
 
¿Se puede hablar de estampida de empresas del país cuando comenzaron los precios bajos y la pandemia?
 
No hubo estampida. Ninguna empresa dejó de operar. Se cerraron pozos con una producción de unos 20 mil barriles, porque la economía no daba y por problemas logísticos, pero no hubo estampida. Al contrario, en estos días se recibieron cinco manifestaciones de interés para nuevas áreas de exploración.
 
¿Qué significa ese tipo de propuesta de las cinco áreas en estos momentos?
 
Significa un voto de confianza de estas empresas, que no se pueden mencionar por confidencialidad, Pero esas áreas las preparamos para recibir las ofertas en octubre porque hay manifestación de interés y garantía de que van a hacer ofertas. Eso es como ver la germinación de una ramita de un árbol que está casi seco, es casi la primera manifestación de interés en un nuevo proyecto económico, que va a liderar nuestra recuperación económica.
 
¿Estos tiempos son buenos para iniciar el desarrollo de los yacimientos no convencionales (“fracking”)?
 
Esta es una buena época para hacer lo que queremos, que es hacer los proyectos pilotos (de fracking) y toda la investigación sobre los efectos del fracturamiento hidráulico en el ambiente, en el agua y en la salud de las personas. Es un buen momento para hacer eso. En caso de que se desarrollen, el potencial es muy grande para duplicar nuestras reservas y, por lo tanto, nuestros ingresos. Hay una oportunidad al alcance de la mano si el país se pone de acuerdo y logramos un consenso para desarrollarlos.
 
¿Nuestro futuro petrolero está en el “fracking”?
 
El país ha decidido que tiene que diversificar su economía. Ahí es donde está nuestro futuro, pero los YNC pueden ser un factor crítico en la recuperación poscovid, que no va a ser fácil, ni aquí ni en ningún país. Si les damos vía libre a los no convencionales vamos a tener un impulso que no le puede dar ninguna industria a este país. Debemos ser prácticos. En el futuro inmediato tenemos la tabla de salvación a la mano: es el fracking. Eso significaría liderar la recuperación económica, porque es un recurso sustancial. Si vamos a desaprovechar esa oportunidad demoramos más en nuestra recuperación y habrá que subir impuestos y el endeudamiento se elevaría. Ese es el tipo de decisiones que el país debe acometer.
 
¿Los actuales niveles de precios son favorables para el “fracking”?
 
Estamos en el límite. De los convencionales de Estados Unidos, una buena parte, puede funcionar a estos precios. Si nosotros logramos unas economías parecidas, puede que vuele, pero justamente el tema es que la expectativa de precios a más largo plazo es superior a los actuales. Cuando se estabilicen la oferta y la demanda, cuando se vuelva a la normalidad, hay consenso que los precios estén a US$55 por barril. La característica de los yacimientos son de clase mundial, mejor que Vaca Muerta (Argentina) y Permian (Estados Unidos).
 
¿Con el “fracking” se puede espantar el fantasma de perder la autosuficiencia petrolera?
 
Claro. Hay están las manzanas bajas, ahí está nuestra primera oportunidad para extender el horizonte de la autosuficiencia. Pero no solo eso. Nosotros ya hemos identificado muchos recursos disponibles, pero por todo lado encontramos obstáculos legales, ambientales o sociales. Parece que como sociedad no tenemos claro si preferimos producir nuestro propio petróleo o importarlo. Tenemos los recursos ahí identificados y listos, pero la sociedad no tiene claro hacia dónde queremos ir, ahí es donde están las grandes decisiones de política que hay que tomar este año.
 
Por: Jorge Sáenz V.
 
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